Taijiquan: la fuerza de lo suave

El taiji (o más conocido como taichi) no sólo se caracteriza por la realización de unos movimientos lentos y tranquilos que son saludables para el cuerpo. También aporta otros beneficios.

No es sólo una tabla de gimnasia de movimientos lentos y tranquilos. “Mucha gente conoce el taichi sólo a través de la imagen de un grupo de personas practicando en un parque. Generalmente, un grupo de personas de avanzada edad o con problemas de salud y de debilidad, que practican el taichi como una rutina de gimnasia que les ayuda a mantenerse. También, desde su otra vertiente, el taichi es entendido, a veces, desde un punto de vista fantástico o fantasioso, como un arte marcial que desarrolla capacidades increíbles… Tanto un punto de vista como el otro, no son muy correctos, están distorsionados, no se corresponden con la realidad”, asegura el maestro Tung Kuan Yen, que actualmente vive entre Taiwan y Estados Unidos e imparte cursos en España periódicamente. Patricia Bauli, presidenta de la agrupación Wu Xiang de taijiquan, comenta que en general, cuando se pregunta a las personas qué es el taiji responden que si un sistema para mantener la salud, o un sofisticado método de defensa, una disciplina para cultivar la armonía o un camino para mantener la calma. “Pero el taijiquan – nombre completo de esta disciplina-, en realidad, es un gran desconocido”. ¿Qué es entonces? ¿Qué aporta realmente?

Patricia Bauli explica que los que lo conocen por ser “una actividad recomendada para personas mayores o enfermas, desconocen su dimensión marcial… Quien lo ve, sólo, como un camino para librarse de las tensiones del día a día, no ha captado, todavía, su dimensión de laboratorio de autoaprendizaje, tanto a nivel corporal como emocional… Quien está centrado en los aspectos técnico-defensivos de las formas del taiji, olvida a menudo, en su práctica, el trabajo invisible y técnicamente inapreciable de la energía… Los que lo asocian a un grupo de ancianos practicando en un parque, cierran los ojos a su dimensión como disciplina infantil, que se incluye como actividad física en muchas escuelas chinas”.

A Manuel Joseph, miembro fundador de la Unión Catalana de Taichi, le sorprendió, por ejemplo, su vertiente marcial. “Para mí era una manera de constatar que los movimientos que se hacen tienen un sentido y una rigurosidad, no era un invento de una sola persona o de un capricho de alguien que buscaba una estética en las formas dibujadas por el cuerpo. De hecho hay bastantes estilos porque están asociados a distintos linajes de familias. Y todos tienen su lógica”.

Olga Beato, profesora de varios estilos de taiji desde hace más de 15 años y cofundadora del Espai de Taichi, explica que aunque la gente de la calle no lo asocie a las artes marciales, el taichi forma parte de ellas. Es lo que los chinos llaman wushu. “Y en el wushu (las artes marciales chinas) hay dos líneas: la externa y la interna. Olo que es lo mismo, la línea dura y la línea suave. En la externa (la dura) predomina la fuerza muscular, y en la interna (la suave) predomina el desarrollo de los tendones. Dentro de las internas se encuentra el taichi, que no deja de ser un arte marcial”. Pero es un arte marcial muy especial o peculiar, y de ahí surgen prácticamente todos los beneficios que se le atribuyen al menos tanto a nivel físico, como psicológico. ¿Qué tiene de especial o peculiar? Entre otras cosas la lentitud en los movimientos, aunque no siempre tienen por qué ser lentos. Por otra parte, los ejercicios de rotación y estiramientos suaves van proporcionando flexibilidad. Y los movimientos de torsión refuerzan los tendones y las articulaciones.

Manuel de Tena Montesinos, psicólogo y profesor de taichi desde hace más de veinte años, explica que la sencillez de los ejercicios hace que personas de todas condiciones se quieran apuntar. Por eso no es extraño que Domingo Ruiz, jefe de geriatría del Hospital de Sant Pau recomiende a las personas mayores que hagan taiji porque mejora el equilibrio y esto al final reduce las caídas. No sólo mejora el equilibrio. La lentitud de los movimientos permite tomar más consciencia del cuerpo, indispensable para rectificar, por ejemplo, las malas posturas. Olga Beato recuerda que una postura encorvada “impide que la fuerza vital circule eficientemente. Mejorando la postura, los tendones van adquiriendo flexibilidad, la musculatura se tonifica, adquirimos coordinación motriz y aumenta nuestra orientación espacial y, con ello, el equilibrio”. Manuel de Tena explica que la respiración “es el director de orquesta del sistema nervioso». La respiración es primordial, puedes tranquilizar el sistema nervioso, con lo que la sangre se vuelve menos ácida y se refuerza el sistema inmunológico. Olga Beato añade que ha visto cómo personas mayores, tras varias semanas de práctica, se ponían contentos porque podían volver abrocharse el sujetador o atarse los zapatos sin ayuda. “Además, con la respiración profunda se liberan endorfinas. Hay personas que se acercan al taiji porque sufren contracturas o están nerviosos. La gente quiere relajarse y con el taiji lo consiguen. La respiración expresa nuestro estado emocional. Si un estado alterado de estrés o ansiedad nos afecta a la respiración haciendo que esta sea rápida y superficial, cambiando conscientemente nuestro patrón respiratorio, podremos conseguir cambiar también nuestro estado mental y emocional. Por una parte mejora nuestra capacidad de concentración, también la memoria. Y al mejorar nuestro estado emocional también mejora nuestra relación con el entorno”.

En definitiva mejora la calidad de vida de quién lo practica. Esto es lo que afirma también Xiu Mu Zhang, séptimo dan de wushu y varias medallas de oro en competiciones de taijiquan en varios países del mundo y autor de varios libros sobre taiji. También es Físico, miembro del comité del Espacio de la Academia de Ciencias de China, miembro de la sociedad nacional de Microgravedad, en China y profesor visitante del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Barcelona. Actualmente reside en Barcelona y enseña taiji. Xiu Mu Zhang asegura que con el taiji se gana en calidad de vida. Las primeras investigaciones científicas se realizaron en el Tufts-New England Medical Center de Boston (EE. UU.) donde los investigadores se centraron en los beneficios del taiji y llegaron a la conclusión de que es efectivo tanto para la artritis reumatoide como para la esclerosis múltiple. Uno de los primeros trabajos fue publicado en el año 2003 por el Journal of Rheumatology. Para realizar este estudio se separó aleatoriamente a 72 pacientes con artritis en dos grupos, uno que practicó taiji y otro de control. Después de tres meses, entre los pacientes del primer grupo un 35% había experimentado una disminución del dolor, un 29% alivio de la rigidez y un 29% un aumento de la capacidad de realizar tareas cotidianas.

En otra investigación, publicada en junio del año 2005 por el Journal of Advanced Nursing, participaron 68 personas con una edad media de 77,8 años. Se formaron dos grupos, uno que practicó taiji y otro de control. El primer grupo recibió tres clases semanales durante un período de doce semanas. La investigación concluye que el programa de taiji para la artritis mejoró el equilibrio y la fuerza física de los sujetos y redujo el riesgo de caídas en comparación con el grupo de control. Paul Lam, médico de familia en Sidney (Australia) y profesor de taiji, también recoge otro estudio publicado en el año 2005 por la Unidad de promoción de la salud del área central de Sidney. “Constituye el mayor estudio sobre prevención de caídas realizado hasta la fecha. En él participaron 700 sujetos. Después de 16 semanas practicando taiji, se había producido un descenso significativo en el número de caídas: hasta un 35% en los casos de caídas ocasionales y aproximadamente un 70% en los pacientes con caídas frecuentes”.

Hay suficientes estudios como para que la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria también aconseje el taichi tanto para las personas que sufren artrosis como en el caso de la fibromialgia y la fatiga crónica. Pero el taiji tiene más dimensiones, como quieren resaltar los entrevistados. “Si no se tiene presente que no deja de ser un arte marcial, el taichi se puede convertir en una mera tabla de gimnasia más o menos estética”, afirma Manuel Joseph. Después añade que si quien lo practica toma conciencia del porqué de cada movimiento, va adquiriendo más sensibilidad, toma más consciencia de los estiramientos y aumenta más el sentido del equilibrio. Manuel de Tena explica que la conciencia de la arquitectura del cuerpo es tal que él ha visto la dificultad de desplazar a un viejo maestro. “Tenía más de 70 años y prácticamente era imposible moverlo del suelo. Es conocimiento del cuerpo y sus energías. Por eso afirmo que el taiji sin tener presente su arte marcial se convierte en una coreografía, en una tabla más”.

«LOS EXPERTOS LO ASOCIAN CON LA SABIDURÍA DEL TAO
APORTA BENEFICIOS AL CUERPO Y AYUDA A CALMAR LA MENTE»

Aleix González tiene 20 años, practica aikido, sanda, judo, tanglangquan, hung gar, taiji y otras artes marciales desde hace varios años. Cuando se le pregunta por qué hace taiji haciendo todo lo que hace, responde que el taiji engloba todo. “Por una parte es marcial, pero no se trata de golpear, precisamente lo menos importante es golpear, si no es la capacidad que tienes de movilizar la energía y eso sólo se consigue colocando bien el cuerpo. Muy poca gente coloca bien el cuerpo. Hay que corregir el andar, el respirar y cada parte de tu cuerpo, con lo que se convierte en medicinal y, además, tiene una base filosófica que te sirve de referente en el día a día de la vida. Me contaron que una vez un maestro muy anciano hizo la siguiente reflexión: ¿De qué sirve hacer mucha meditación si no sabes cuidar tu salud o no sabes defenderte si viene alguien que quiere matarte? Y esa es la estructura del taiji: es marcial, medicinal y filosófica”.

Patricia Bauli comenta que no hay que confundir ser marcial con la fuerza bruta. “El taichi no utiliza la fuerza bruta, pero eso no significa que no pueda hacer frente a la agresividad de otra persona. Es más, para entender la parte marcial no es necesario llegar a la parte del combate. Generalmente no se enseña la parte marcial sino después de mucho tiempo de práctica. De hecho algunas personas definen el taiji como el boxeo de sombras porque es un combate intangible que sólo se puede hacer desde la mente tranquila”. Sólo desde la tranquilidad puede fluir la energía. La prueba de algodón se produce ante la agresividad, explica Patricia Bauli. “Es una reeducación corporal total, porque ante alguien agresivo nuestros músculos se tensan. Es el patrón de respuesta normal desde el instinto de supervivencia. Y nosotros queremos que en lugar de tensarse se relaje, porque si no se relaja no puede hacerse frente a la agresión. Así que en taichi se entrena la respuesta inversa a la que de forma autómatica responde el cuerpo en estado de alerta”. Requiere concentración, y por eso también se dice que el taiji es meditación en movimiento.

Aunque tampoco sirve cualquier movimiento. El taiji no son un conjunto de movimientos escogidos y diseñados por su estética, aunque visualmente parezca una coreografía inventada por un artista. Xiu Mu Zhang explica que los movimientos están relacionados con la medicina china y los principios de la filosofía taoísta. Con la medicina china porque se trabaja para cultivar el Qi (la energía) y restablecer el equilibrio energético corporal en base a los cinco elementos (fuego, tierra, metal, agua y madera) de la medicina china; con la filosofía taoísta porque los principios por los que se rige el taiji tienen su base en el taoísmo. “Precisamente los movimientos son lentos para aprender y mover el Qi desde el dan tian (lugar donde reside este tipo de energía, y que según algunos se encuentra dos o tres dedos debajo del ombligo y según otros se encuentra detrás del ombligo equidistante con la columna vertebral) hacia otras partes del cuerpo. En cuanto al taoísmo, uno de los retos es poder ir más más allá del yin y del yang. Es curioso que con los movimientos del taiji se reproduzca el movimiento de la formación de las galaxias. De ahí los giros en espiral de las manos, los brazos, las piernas, la cadera y todo el cuerpo. Ahí reside su poder. Los principios del taiji y los de una galaxia vienen a ser los mismos. Nuestro cuerpo es como una pequeña galaxia. Y en el taiji, su nivel más alto de maestría sería unirse con el tao. En occidente, en general se ha destacado la parte de cuidar el cuerpo, pero tiene su vertiente marcial y la espiritual”, acaba por decir Xiu Mu Zhang.

Patricia Bauli añade que sólo hacer los 24 movimientos del taijiquan estilo yang (la tabla más popular) ya representa un beneficio. “Viene mucha gente recomendada por médicos ante problemas de fibromialgia o problemas en la espalda, y que además les relaja, pero es una lástima suponer que el taichi empieza y termina aquí. Hay una parte más profunda que todavía puede aportar muchos más beneficios”. Tal vez por eso Aleix González afirma entusiasmado que debería estar presente en las escuelas. Y más con los tiempos que corren.

«EN LAS ESCUELAS CHINAS SE ENSEÑA TAICHI A LOS NIÑOS
EN ALGUNOS PAÍSES TAMBIÉN LO APRENDEN LAS FUERZAS POLICIALES»

CLAVES DEL TAICHI

Olga Beato hace una breve síntesis a los aspectos que tener presente para sacar el máximo provecho en la práctica del taiji según algunos de los principios señalados por Yang Chen Fu, uno de los maestros clásicos. Los movimientos hay que hacerlos lentamente y manteniendo la misma velocidad durante la ejecución de toda la tabla. Al realizar el ejercicio, imaginar que el aire que nos rodea, es denso. Esto ayudará a crear una leve resistencia, lo que permitirá cultivar la fuerza interna. Hay que intentar tomar consciencia del cambio de peso de una pierna a otra. Para ello, primero, hay que sentir que se centra el peso, así se podrá controlar el equilibrio y guardar la alineación del cuerpo. Cuando se quiera cambiar el peso hacia un lado, adelante o detrás, apoyar primero el pie ligeramente, y luego transferir el peso gradual y progresivamente. La alineación del cuerpo es muy importante, manteniendo la espalda recta. Relajar las articulaciones. También es importante realizar los movimientos de manera relajada. Sin embargo, esto no significa que los músculos queden flojos, debe haber un cierto tono. Procurar realizar un estiramiento y una expansión interna de las articulaciones. Y todos estos movimientos tienen que ir acompañados de una respiración lenta. Esto es fundamental. Para que toda esta práctica sea efectiva, Olga Beato recomienda intentar olvidar las preocupaciones en clase, mantener una actitud abierta y positiva, ejercitar la paciencia conunomismo, concentrarse en la respiración y la correcta ejecución del movimiento. Los resultados no tardan en llegar. Con perseverancia aprenderá a relajarse tanto en clase como en la vida diaria, afrontar con serenidad las dificultades diarias, mejorar la concentración mental y la memoria, reducir el dolor causado por la rigidez en la espalda y articulaciones, reforzar la musculatura, aumentar la fuerza física y psicológica, mejorar la flexibilidad y conseguir más autonomía y equilibrio. Ahora sólo queda empezar a practicar.

TENDENCIAS DEL TAICHI

Tung Kuan Yen explica que el taiji “es la práctica de una secuencia de movimientos llamada forma, que varía según las peculiaridades de cada estilo, y que generalmente se practica de manera lenta y suave” (aunque en algunos estilos pueden observarse algún que otro movimiento explosivo). El número de movimientos y cómo se ejecutan varía según el estilo. Una de las formas más sencillas puede constar de 24 movimientos, y las más largas superan los cien movimientos. Hay numerosos estilos. El más popular en los países occidentales es el estilo yang. Desde el Gobierno chino se ha impulsado este estilo como fuente de vitalidad para la población y, por tanto, muchos se han centrado en su práctica para la salud, dejando de lado la enseñanza de sus otras aplicaciones como la marcial y la filosófica. Pero tampoco ya no es tan raro la difusión del estilo chen, wuo sun, aunque hay más. Generalmente cada estilo se halla vinculado a un linaje familiar que desarrollaba sus movimientos bajo el más estricto de los secretos.

Artículo escrito por Jordi Jarque para el periódico La Vanguardia. Suplemento es – Estilos de Vida (Julio 2011)

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